El Desván colabora con...

viernes, 11 de mayo de 2018

Mi opinión nº181 "Las campanas no son sólo para las iglesias" de Yolanda Quiralte.

¡Buenas noches mis delicias!
Aquí me tenéis de nuevo con mi opinión sobre una de mis últimas lecturas.
Espero que os animéis a darle una oportunidad por que, verdaderamente, merece la pena.
"Las campanas no son sólo para las iglesias"
de Yolanda Quiralte.
Antes de comenzar quiero agradecer a Esencia el envío del ejemplar para su lectura.
¡Muchas gracias!
Y sin más demora...
¡Vamos allá!


Autora: Yolanda Quiralte
Editorial: Planeta
Sello: Esencia
ISBN: 978-84-08-18384-6
Género: Romántico/Contemporáneo
Número de páginas: 329
Si estuvieras en el cine viendo el tráiler de una comedia romántica, ahora aparecería un comisario guapo, Víctor Albalate, también llamado Conan, una agente atolondrada, Diana Sierra, y hasta varias escenas con disparos incluidos. Pero, ¡ah!, estás con un libro entre las manos, y lo único que te queda es leer para averiguar por qué el comisario, un tipo duro y agresivo, consigue hacer temblar a Diana sólo con su voz y por qué, después de cada revolcón, ella no consigue evitar que él se esfume de su lado. Y, sobre todo, descubrir de dónde salen unas misteriosas campanas de chocolate.


Diana Suárez, policía de profesión, trabaja en una pequeña comisaría junto con sus inseparables compañeros. Sólo hay un impedimento para que su tranquilidad sea plena y tiene nombre y apellido, Víctor Albalate, alias Conan, el comisario. Sus cambios tan bruscos de humor la tienen totalmente descolocada y cada vez que la llama a gritos le tiemblan hasta las canillas. A raíz de un cúmulo de acontecimientos Diana verá un cambio de actitud en Conan y comenzará a mirarlo con otros ojos. Entre ellos llegará un momento en que la pasión que sienten ambos será imposible de controlar y se dejarán llevar por las emociones. Pero después de cada encuentro Víctor siempre huye, se vuelve hermético y vuelve a la casilla de salida. A su vez tendrán que lidiar con una familia de narcotraficantes, los Garbaez, que traerá a más de uno de cabeza, sobre todo por las amenazas veladas y su peligrosidad. Diana está cansada de que Víctor juegue con ella, que se cierre en banda y a la par sea incapaz de alejarse de ella y no ceje en su empeño de acercarse cada vez que tiene oportunidad a Diana. ¿Qué impide que la relación de Diana y Víctor no avance?, ¿Serán capaces de seguir trabajando juntos sin destruirse en el camino?, ¿Quién es la misteriosa persona que deja en su mesa cada día una campana de chocolate?. 

¡Madre mía la falta que me hacía una novela así!, ¿Sabéis esos momentos que tenemos a veces de bajón?, pues esta historia te aporta un chute de carcajadas y emoción que, en cierta manera, consigue que ese día de bajón sea más llevadero. Pero bueno, vamos al lío que no me quiero poner moñas. Voy a dar comienzo con mi opinión como suelo acostumbrar. Os hablaré de los personajes, principales y secundarios, pluma de la autora, mis impresiones y lo que creo que podéis encontrar en esta novela. 

Primero de todo os voy a dar a conocer a nuestros protagonistas: Diana y Víctor

Diana: una chica trabajadora, responsable y entregada a su trabajo. Es amable, risueña, un poco moñas, muy ocurrente, divertida, con carácter, con una chispa especial, algo insegura, bastante torpe y gran amiga de sus amigos. Es muy aficionada a la repostería. Su comisario la tiene en el punto de mira y siempre está al borde del infarto cada vez que le pega una voz y, opina que Conan, como lo han apodado en la comisaría, es insufrible y con una apariencia amenazante. 

Víctor: alias "Conan",comisario de la comisaría donde trabaja Diana. Es un hombre huraño, taciturno y con una mala leche que no le cabe en el cuerpo, y eso que mide más de metro ochenta. Pero también tiene su lado condescendiente y amable cuando quiere. Es un hombre muy atractivo, de pelo negro, musculoso, con unos ojos de escándalo y, cuando habla en vez de ladrar, parece hasta humano. Es una persona reservada que guarda muchos secretos y, el hecho de sentirse atraído por Diana, no le pone las cosas fáciles. Es muy protector, apasionado y cariñoso cuando la situación lo requiere. 

En lo que a personajes secundarios se refiere, hay cantidad y sobre todo calidad, todos y cada uno de ellos aportan su granito de arena al desarrollo de la historia, dándole más vidilla aún si cabe. No hay ni uno solo de relleno, son absolutamente esenciales e imprescindibles en la historia. Me encantaría que los conociérais. 
Ellos son... 
Ricardo: el sempiterno compañero de patrulla de Diana. Es un hombre muy listo, con una familia que adora, siempre está dispuesto a escuchar a su compañera y aconsejarla si considera que lo necesita. 

Gustavo: alias "gusano", compañero y amigo de Diana. Es un chico la mar de salao, con más salidas que la boca del metro y a veces la lía un poco parda. Siempre está ahí si Diana le necesita. 

"Los Picores": dos sevillanos con mucha gracia que han sido trasladados a la comisaría. Se podría decir que son gemelos de otra madre, porque hasta fuera del trabajo se visten igual. Le hacen ojillos a Diana pero ella no se entera. 

Mafalda: profesora de universidad que imparte clases de Historia del Arte. Es una de las mejores amigas de Diana, una hippie redomada con sus pantalones bombachos y sus piercings. Es la antítesis de sus amigas, además no tiene filtro y suelta todo lo que se le pasa por la cabeza. Es muy divertida y alocada. 

Verónica: fisioterapeuta y la otra mejor amiga de Diana, junto a Mafalda. Es una chica extrovertida, igual de alocada que Mafalda y con la misma mala leche que la susodicha. Ambas siempre están al pie del cañón para ayudarse y apoyarse entre las tres. 

Carlos: alias "El pijo" o "Panochaman", un chico educado, atento y servicial. Por su forma de hablar y de comportarse parece sacado de otra época. Va a ser un personaje crucial en la historia y, en un momento dado, nos da un momentazo (valga la redundancia) que no tiene precio. Resulta ser un gran apoyo para Diana, aunque a veces su comportamiento le saque un poco de sus casillas. 

Alicia: madre de Diana, una mujer que adora a su marido y a sus hijos sobre todas las cosas. Es cariñosa, muy lista, observadora, perceptiva y muy madraza. A veces es un poco lianta y trae a su hija de cabeza, pero se quieren con locura. Nos va a dar alguna que otra sorpresilla a lo largo de la historia. 

Una de las cosas que más me ha gustado es la relación que mantiene Diana con sus dos amigas. Me he reído mucho con el genio que se gastan las dos y, esa especie de simbiosis, que hace que a la hora de hablar parezcan una sola, algo que solo pasa con las amigas de verdad. 

Sobre los protagonistas debo decir que me enamoraron desde el principio por lo sencillos que son, por su naturalidad, porque son genuinos con su punto vulnerable que no temen mostrar, por su genio, su arrojo y sobre todo su garra, algo que para mí, es esencial a la hora de conectar con ellos a todos los niveles. Diana y Víctor son personajes potentes y con mucho gancho, algo que no todo el mundo llega a conseguir. 

La pluma de la autora es absolutamente fantástica, con una sencillez y un lenguaje coloquial dignos de admirar. La narración es fluida, muy dinámica y ligera, con un constante abanico de evoluciones, unos geniales toques de humor, con ritmo, trepidante, con escenas de acción, de trama y con unos giros argumentales que saben a gloria. 

Los diálogos son abundantes, muy bien desarrollados y estructurados. Me encanta el hecho de que la autora utilice tanta cantidad de metáforas y comparaciones con las que no puedes evitar partirte de la risa. El planteamiento, el nudo y el desenlace están perfectamente hilados, sin perder dinamismo y el final es fabuloso y completamente cerrado ¡y de qué manera!, así que no os preocupéis porque es autoconclusivo. 

Las escenas de pasión no pueden estar mejor descritas, con cierto toque picante y mucho estilo. No han sido muchas pero me han gustado tal cual, como siempre os comento, prefiero la calidad a la cantidad y os aseguro que hay calidad para dar y regalar. 

La historia está narrada en primera persona y en su totalidad por Diana, a excepción de el epílogo que es una especie de escrito en el que abre, ya sea a alguien en particular o a nosotr@s mism@s, su corazón y nos cuenta toda su odisea un personaje muy especial. 

El libro consta de 336 páginas, divididas en 33 capítulos de extensión corta en ocasiones y media en otras. Los capítulos no se describen como tales en el encabezado, sino como "misiones", algo que me resulta muy original y acertado y, a su vez, una frase que tiene conexión directa con cada uno de los capítulos. 

¿Mis impresiones? 
Primero de todo decir que es lo primero que leo de la autora y no va a ser lo último. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de una novela, con lo cual, me ha sabido a poco. Algo que que quiero destacar es que no solo se crea la relación entre Diana y Víctor, sino que hay también relaciones paralelas con algunos personajes secundarios y eso es algo que me pirra. Me he reído una barbaridad con el momento trampolín, con el pelillo insolente, la campana fluorescente hipnótica, con el momento canapé maldito, con los tembleques de peronés de Diana, el push up, la efervescencia linguinal, las sesiones de spa caseriles de Diana y su madre, con las voces de Víctor que hacían que te diesen ganas de ponerte más firme que una bara, la manera de Diana de comer a dos carrillos (me la imaginaba como una ardillita con los mofletes llenos), los acantilados, los manotazos de Diana, la abuela yonqui y sus consecuencias, el complejo de cebolla de Diana en las Alpujarras granadinas, las campanas de chocolate diarias, la cacatúa mix, el Thor latino... He sufrido por ambos, por Víctor por no poder abrirse y confiar en Diana y por ella al sentir que la usan y la desechan sin contemplaciones. Me ha gustado mucho la evolución de Diana haciéndola consciente de que es una mujer que atrae la mirada de los hombres, las burradas que sueltan sus amigas por esas bocas llenas de dientes. Me han maravillado los monólogos internos de Diana y sus ¿Eing?, los cuales no tienen desperdicio, la definición de amistad verdadera y compañerismo a través del apoyo y de los cuidados que Diana recibe. He sentido impotencia por la tensión que viven ambos protagonistas, los miedos, las inquietudes, los celos, el daño que se infligen, la desesperanza, los malos entendidos, el valor y el profundo amor que se profesan. Me he tensado en los momentos de acción por miedo a lo que pudiese pasar... En definitiva, me ha provocado tal amalgama de sensaciones y reacciones que he disfrutado de su lectura como una enana, y no puedo hacer otra cosa que recomendaros su lectura. 
Estas no son solo mis impresiones, sino también mi conclusión porque creo que poco más puedo añadir a lo que ya os he dado a conocer hasta ahora ya que me he quedado más a gusto que un arbusto al expresaros todo lo que me ha hecho sentir. 


Bruja piruja de nacimiento, siempre supe que lo mejor que podía hacer era escribir. Al principio sólo eran hechizos, poemas entrelazados y algún que otro sueño. Con el tiempo, mis pequeños encantamientos fueron convirtiéndose en novelas históricas-románticas, aunque de vez en cuando, para trabajar la gamberra que habita en mí, me gusta escribir comedias locas como la que tienes entre las manos. Mis pócimas anteriores son: Dónde está la luna, Lluvia sobre el corazón, Mauro, Mi secreto, Cotton Bride, Gaëlle y Sotto voce.



    





¡Pues hasta aquí la opinión de hoy!
Espero que os haya gustado y si es así, por favor, comentadla y seguid al Desván...
¡Que siempre se agradece!




3 comentarios:

  1. La portada no me llama nada pero el libro si, me lo apunto.

    Saludos

    ResponderEliminar
  2. Me he desmayado con la reseña. Cuando recupere el pulso te escribiré para darte las gracias por haberte currado semejante reseña. Muchísimas gracias!! Hoy no duermo de la emoción!!!

    ResponderEliminar
  3. Deseando tenerlo en mis manos. Gracias por la recomendación,Isa!!!

    ResponderEliminar

UN BLOG SE ALIMENTA DE COMENTARIOS, NO TE VAYAS SIN DEJAR EL TUYO, PROMETO DEVOLVERLO EN CUANTO PUEDA. MUCHAS GRACIAS! BESOS MALLORQUINES!!